From: Marta Lopez
To: Juan Angel Magariños de Morentin
Sent: Tuesday, November 29, 2005 9:36 AM
Subject: COMENTARIOS SOBRE RICOEUR

 
Estimado Juan:
    Me ha parecido útil destacar algunos conceptos de Ricoeur respecto de la problemática planteada por ti; en especial la noción de ACCIÓN en relación con lo que este autor propone como EXPLICACIÓN e INTERPRETACIÓN en tanto puntos de vista complementarios correspondientes a las dos semióticas (estructuralista y peirceana). Esto ha implicado tener que ampliar el enfoque de lo que en Havelange constituye una breve mención a este autor, referida a textos anteriores al de 1986 (el cual sin embargo figura en su bibliografía) .En dicha mención se dejan inadvertidos -creo yo- fructíferos matices para la metodología semiótica que afloran cuando se lee detenidamente este texto de Ricoeur que comento.
    Cordialmente.
    Marta Susana López
 
 TEXTO Y ACCIÓN EN RICOEUR

  

Paul Ricoeur en Du texte á l’action. Essais d’herméneutiqueII. Éditions du Seuil, 1986, mencionado como fuente bibliográfica por V. Havelange y traducido al español en Del texto a la acción. Ensayos de hermenéutica II. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, 2001, concibe lo que se denomina EXPLICAR y COMPRENDER como dos distintas actitudes posibles frente al  texto. Atribuye a Dilthey la invención de esta dualidad en la que un término excluye al otro: la explicación es lo propio de las ciencias NATURALES, mientras que la comprensión constituye la actitud que caracteriza a las ciencias HUMANAS. La primera se apoya así en la observación empírica, en la relación causal y se justifica mediante la lógica inductiva. La segunda, en cambio, implica para el investigador una introducción en el campo del psiquismo ajeno; para ello, se vale de la interpretación de los textos que testimonian o manifiestan ese psiquismo. Ellos -los textos- se convierten así en la base de la objetivación para las ciencias del espíritu.

Este es el punto en que Ricoeur plantea sus dudas acerca de la cientificidad de la interpretación así considerada y se interroga acerca de la conveniencia de replantear estas relaciones dicotómicas que son la de COMPRENDER / INTERPRETAR tanto como la de INTERPRETAR / EXPLICAR.

Frente a la mediatez impuesta por los textos, la cual se interpone entre el mundo y el conocimiento del hombre, -se contesta Ricoeur- existen dos lecturas posibles. En la primera, el lector se mantiene en el "lugar del texto", en el interior de su clausura, en su inmanencia. Sólo atiende al juego de sus oposiciones internas. "Este proyecto -dice Ricoeur- no sólo es posible sino también LEGÌTIMO”. Porque éste es, precisamente, el procedimiento que permitiría la explicación del texto. Pero no una explicación prestada de las ciencias naturales, sino del mismo ámbito de las ciencias sociales y, más precisamente, del mismo mundo del lenguaje. Este modelo epistémico-metodológico del estructuralismo es entonces el que permite adoptar una postura explicativa aplicada al texto. Si bien no es potente para agotarlo en todas sus implicancias, "antes de señalar el límite de este comportamiento explicativo -dice Ricoeur (2001;136)- hay que hacerse cargo de su fecundidad".

A partir de esta consideración, la interpretación no se enfrenta a la explicación externa de las ciencias naturales, sino a la que proviene de una ciencia humana: la lingüística. La función del análisis estructural es la de trascender la semántica de superficie para llegar a la semántica profunda, es decir, a la semántica viva del relato. Se instituye así en una INSTANCIA NECESARIA entre una interpretación ingenua (de superficie) y una interpretación crítica (profunda).

Ricoeur supera así las antinomias y propone la COMPLEMENTARIEDAD del análisis estructural y de la interpretación. Esta última es concebida por él ya no como mero traslado al psicologismo ajeno, sino como:

§         AUTOCOMPRENSIÓN de un sujeto mediante la comprensión de los signos de su propia cultura a través del texto;

§         como triunfo sobre la DISTANCIA cultural;

§         como ACTUALIZACIÓN de las posibilidades semánticas de un texto.

La interpretación sería así no ya una operación subjetiva "SOBRE el texto", sino  una operación objetiva, "un acto del texto". Para completar este concepto, Ricoeur acude finalmente a la noción de INTERPRETANTE de Charles Peirce, en tanto signo de un objeto que resulta de la relación establecida entre otro signo y el mismo objeto. Y concluye con una analogía - a mi modo de ver- iluminadora de las posibilidades de imbricación entre la perspectiva estructural y la lógica pragmática de Peirce. Partiendo de la relación objeto-signo-interpretante, la constituye en modelo para otro triángulo a nivel textual:

"El objeto es el texto mismo; el signo es la semántica profunda destacada por el análisis estructural y la serie de interpretantes es la cadena de interpretaciones producidas por la comunidad interpretante e incorporadas a la dinámica del texto, como el trabajo de sentido sobre sí mismo". (Ricoeur 2001;146)

A partir de esta analogía de Ricoeur, es dable reconocer la DESCRONOLOGIZACIÓN del relato llevada a cabo por el análisis estructural, por un lado, y la DESPSICOLOGIZACIÓN hecha posible por la nueva noción de interpretación. Y en la lectura "se oponen y se concilian indefinidamente la explicación y la interpretación."

Ricoeur llega así a una concepción dialéctica de la oposición entre explicar e interpretar para, posteriormente, establecer un fructífero paralelismo entre la teoría del texto, la teoría de la acción y la teoría de la historia, sustentado en el género narrativo del discurso. Estas relaciones le permiten formular la hipótesis de la validez de la noción de TEXTO COMO PARADIGMA destinado al objeto de las ciencias sociales y la aplicabilidad de la metodología de la INTERPRETACIÓN al campo de tales ciencias. Intenta demostrarla proponiendo cuatro rasgos que definirían según él la noción de DISCURSO (hablado o escrito) en tanto acontecimiento (por oposición al sistema de la lengua). En primer lugar, se realiza como INSTANCIA en un presente (la contrapartida del sistema virtual y atemporal). En segundo lugar, es AUTORREFERENCIAL (se refiere siempre implícita o explícitamente a quien habla, mientras la lengua carece de sujeto). No obstante, su materialidad -la escritura, por ejemplo- lo distancia del sujeto hablante. El texto se autonomiza del autor: "lo que el texto dice es más importante que lo que el autor quería decir" (Ricoeur 2001; 173). En tercer lugar, el discurso se refiere al MUNDO (mientras que la lengua prescinde de él) y el discurso escrito, además, trasciende su acontecimiento y se "abre" a otros mundos posibles. Y, por último, el discurso tiene un OTRO al  cual está dirigido; escrito, se abre a una potencial lectura universal.       

Estos cuatro "criterios de textualidad" son aplicados por Ricoeur al concepto de ACCIÓN SIGNIFICATIVA para demostrar que el objeto de las ciencias humanas se ajusta al paradigma del texto. La acción significativa es un objeto para las ciencias sociales sólo en la medida en que pueda fijarse como el discurso en algún tipo de materialidad. De este modo, el SIGNIFICADO de la acción se desprende de su acontecimiento, como sucede con el texto. En este sentido y de acuerdo con el primer criterio empleado para caracterizar al discurso, la acción posee la estructura de un acto locucionario, presenta rasgos ilocucionarios (Austin, J. 1962) e implica reglas constitutivas (Searle, J. 1969). Según el segundo rasgo, una vez fijada materialmente (mediante huellas o marcas), la acción también se separa de su autor. Esta autonomización constituye la dimensión SOCIAL de la acción (Ricoeur 2001;178) y provoca que la atribución de responsabilidad se convierta en un problema especifico. En cuarto lugar, el significado de una acción va más allá de la situación concreta de su acontecimiento y puede ser reelaborado en otros contextos sociales, de la misma manera que un texto posee "referencia no ostensiva". Por último, también la acción constituye una OBRA ABIERTA, potencialmente sujeta a un número indefinido de posibles LECTURAS. En otras palabras, tanto es posible su OBJETIVACIÓN como su apertura indefinida a nuevas lecturas haciendo que su significado se complete sólo con la INTERPRETACIÓN. 

Existe entonces una dialéctica entre objetivación e interpretación, tanto en la acción como en el texto que es lo que constituye el tema metodológico de la oposición entre explicar e interpretar en ciencias sociales. Es la dialéctica entre validar y conjeturar. Si se considera primeramente la problemática de la interpretación y se parte de la disyunción entre significado e intención (del autor), es posible afirmar que hay modos de validar conjeturas, porque hay una falsación posible mediante la confrontación entre interpretaciones encontradas: no obstante la posibilidad de que exista más de una interpretación, "no es verdad que todas las interpretaciones son equivalentes (...). El texto es un campo limitado de interpretaciones posibles." Y lo mismo podemos decir de la acción humana. Por otra parte, la validación es una operación argumentativa y podemos argumentar acerca de la interpretación de un texto o de una acción. (Ricoeur 2001; 186-188).

            Respecto del otro término de la dualidad, es posible -como se ha dicho más arriba- tomar "el modelo estructural como paradigma de la explicación" y extender su aplicación a todos los fenómenos sociales ya que la semiosis es el fundamento mismo de lo social. Es posible por ello también hallar una semántica profunda en la realidad social, es decir, un sistema de relaciones paradigmáticas de oposición. (Ricoeur 2001;193).

            Por último, deseo afirmar, con Ricoeur, que "(...) no es posible comprender las pautas significativas que puede captar una interpretación en profundidad sin una especie de compromiso personal semejante al del lector que se enfrenta con la semántica profunda del texto y la hace SUYA." Contra las objeciones que se puedan oponer, debiera sostenerse que "la solución no es negar el papel del compromiso personal en la comprensión de los fenómenos humanos, sino restringirlo", MEDIATIZANDO LA COMPRENSIÓN A TRAVÉS DE LAS OPERACIONES DE EXPLICACIÓN (Ricoeur 2001,194).